Los padres PeRfeCtoS

No soy aficionada a los libros de autoayuda, pero encontré en la librería de un familiar un libro dedicado a los padres que necesitan un apoyo en la crianza de sus hijos pequeños (Los padres perfectos no existen, de Isabelle Filliozat) y el comienzo me impactó.

Comienza con una dedicatoria a una señora que se acercó después de la conferencia y le dijo:

“No me he atrevido a hablar delante de todo el mundo, pero tenía que decírselo. Nunca he querido a mi hija, que ya tiene doce años. Cuando me pregunta que si la quiero, le miento. No puedo decirle sin más que no la quiero, porque en el fondo tampoco es así. Durante la conferencia, una persona ha llegado a decir que cada uno quiere a su manera, pero yo sé bien que jamás he podido querer a mi hija, y eso me hace sufrir. Usted es la primera persona a quien me atrevo a decírselo. Gracias por haber dicho que era posible que una madre no quisiera a sus hijos. Usted me ha hecho comprender lo que me ha impedido querer a mi hija, me ha devuelto la esperanza. Gracias en su nombre y gracias en el mío propio.”

Son las duras palabras de una madre que no ha sabido cómo querer a su hija. Querer no es nada sencillo. Quizás se le parece demasiado, o demasiado poco, no responde a sus expectativas, no es lo que imaginaba, o sus conductas hace que se sienta una madre dura, violenta, desbordada. Quizás le duela no haber sabido ser la madre que siempre había querido ser.

Es desgraciadamente un tabú, nadie diría esto fácilmente en público. Al ser conscientes de que no estamos siendo los padres que queremos ser, al darnos cuenta de que no podremos ser nunca unos padres perfectos, podremos llegar a serlo, con aceptación y sin sentimientos de culpabilidad.

¿Piensas que te manipulan tus hijos?

No es fácil gestionar las tácticas que utilizan los adolescentes para manipular a sus padres cuando necesitan algo. La presión y manipulación no son comportamientos inusuales ni enfermizos, forman parte de la vida familiar normal. Los hijos lo hacen y los padres también. Dar la lata, intimidar, lanzar amenazas, hacerse el mártir o incluso hacer sentir bien a los padres, son algunas de las tácticas que utilizan para conseguir lo que desean.

Si un adolescente recurre con frecuencia a una táctica concreta, es que probablemente los padres no la gestionan bien. Las personas acostumbramos a repetir el comportamiento que nos funciona. Lo mejor es averiguar si estamos reforzando un comportamiento manipulador cediendo y dando al hijo lo que quiere o si nos irrita tanto que estamos permitiendo disfrutar a nuestro hijo de una exquisita y satisfactoria venganza. A medida que aprendamos a no ceder, pasarán a utilizar otra táctica. Las rabietas pueden empeorar durante un tiempo si de repente decidimos hacerles caso omiso. Recordemos ante cualquier petición que hay que mantener la calma o incluso pedirle unos minutos para pensar qué responderles.