¿Te enfadas con facilidad?

Como todas las emociones, el enfado tiene una lógica y una finalidad. Por lo general nos enfadamos cuando vemos injusticias, cuando creemos que nos han tratado mal, o encontramos obstáculos que nos impiden alcanzar nuestro objetivo.

Si somos capaces de aprender a utilizar el enfado de forma constructiva, esta emoción nos podría inspirar para realizar cambios positivos que nos beneficien: intentarlo con más ahínco, luchar por lo que es justo y comunicarnos de manera más apasionada.

Para que el enfado sea útil, debemos estar dispuestos a expresarlo y a responder a él de forma abierta. Esto puede resultad un desafío, especialmente si uno experimenta el enfado como algo espantoso, destructivo y descontrolado. El enfado puede parecer una sucesión de pensamientos y sentimientos que se agranda en fuerza e intensidad.

Si usted suele perder el control de su enfado o teme que podría perderlo podría serle útil una terapia que le ayude a enfocar el problema desde otro ángulo.

Tened en cuenta que el mero hecho de dar rienda suelta al enfado no hace más que incrementar el enfado. Lo que necesitamos es alguien que nos escuche y nos diga ‘Quiero comprender por lo que estás pasando’ y por otro lado, aunque resulte complicado, ser cuidadoso y expresar el enfado de forma respetuosa y recibir esa ayuda con cariño.

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